miércoles 4 de marzo de 2009

Cara sucia


El plan de esta semana lo tiraré al saco de los planes pendientes, hoy escribiré de nada, para variar. Esta semana se fue Humberto, mi rodilla no sirve, por lo que no voy a entrenar, no tengo ganas de trabajar y no me voy a emborrachar; por lo que debía ser la entrada mejor escrita. Cosas que quiero escribir no me faltan, no me sobran tampoco, pero no me faltan. Evidentemente, o por lo menos esa era mi intención, tiempo no me falta para escribir alguna de ellas. No sé cuál es la función de un editor, acabo de leer una editorial y me dio la impresión de que sólo habla con los lectores. Quisiera hacer la editorial de esta semana (otra cosa que escribiré después), pero no se me ocurre cómo. El solitón mayor, el editor de “El Solitón”, comentó un poco sobre los artículos del ejemplar número seis, el único que he leído. Cuando me disponía a perder mi tiempo plácidamente, me interrumpió Chucho, estudiante del ICF de la UNAM campus Cuernavaca oriundo de Puebla, con sus problemas sobre la absorción de calcio por espermatozoides de erizos; se fue y justo en ese momento llegó Jorge, estudiante también del mismo lugar pero nativo de Cuernavaca, a interrumpir mi placidez. Él traía la revista “El Solitón” órgano de polemización, discutación y desconfusión cultural del área física, según se autodefinen. Cuando se fue me dispuse a leer la editorial y al terminar me regresé a escribir esto, no fue muy inspirador. Los jueves empiezo a poner atención al camino que recorro para tener qué publicar el miércoles, así obtuve las cosas del saco. Pero eso no es lo único que necesito para escribir, casi estoy seguro que es lo único prescindible. Una vez pensadas las cosas que escribiré pienso cómo lo haré. Aquí es donde la marrana torció el rabo, tal vez por no leer nada esta semana no sé cómo sacar las cosas del saco, y aquí estoy – A ver pepito enséñame el papelito…
Si las fotos no se ven bien, posiblemente es algún signo que se me fue en las ecuaciones de Maxwell.
Gracias por las correcciones Évaro.

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